Blog
Recursos
Aug 5, 2025
¿Está muriendo la Universidad o solo está mutando?

John Edisson Urrego Romero

Filósofo y magíster en sociología. Equipo de contenidos Youniversity.
La Universidad por estos días atraviesa una crisis de matrícula y legitimidad debido a su dificultad para competir en el terreno de la operatividad técnica. La incorporación de la IA y la emergencia de figuras como las universidades corporativas o empresariales cuestionan el papel de pertinencia de la universidad para el mundo productivo. No obstante, la solución no es volverse más técnica, sino recuperar su misión histórica: formar profesionales con pensamiento crítico, creatividad y capacidad de adaptación, integrando la tecnología como herramienta y no como fin, bajo un modelo de aprendizaje a lo largo de la vida.
Lo primero que se debe saber es que el modelo de universidad profesionalizante que conocemos nació a principios del siglo XIX. Hoy, ese modelo se enfrenta a un mundo laboral que muta de forma permanente y veloz. Con la incorporación de la IA que optimiza los procesos operativos, el trabajo procedimental y técnico realizado por humanos está siendo reemplazado; mientras tanto, las instituciones continúan evaluando el talento y certificando el conocimiento con la lógica de 1980. De ahí, que las Universidades Corporativas estén ganando la partida al responder con agilidad a las necesidades inmediatas de las empresas.
En este contexto, asalta la pregunta ¿por qué no se está considerando la Universidad como una institución capaz de responder a las necesidades sociales y de desarrollo económico en nuestra sociedad? Ante esta pregunta, es claro que la Universidad se ha quedado corta para responder al mundo volátil que demanda de respuestas más inmediatas y de innovación dinámica para resolver los problemas del sector real y económico. Esta realidad de descentralización de la formación requiere repensarse en términos de pertinencia y calidad.
Para comprender mejor el problema de fondo es fundamental hacer una precisión: la pertinencia de la Universidad no puede estar sujeta únicamente al mundo de la producción. Desde los inicios de la Universidad en el siglo XIII, su función primordial fue la construcción de conocimiento para comprender las grandes preguntas de la humanidad y una búsqueda desinteresada por la verdad (Ruegg, 1992). Con ello, su prioridad se concentró en “saber pensar” las formas de existencia y convivencia de la sociedad; por supuesto, atravesadas en este período por las altas jerarquías eclesiásticas. Sin embargo, será en el desarrollo posterior donde el papel de la construcción de conocimiento secular y el desarrollo de las diferentes artes liberales entendidas como el “saber hacer” técnico, se encaminó también a un fin práctico, convirtiéndose la Universidad en el espacio para la transmisión de la cultura de su época, esto es, de un sistema completo e integrado de las ideas substantivas del saber de entonces. La Universidad que conocemos es la profesionalizante formada en la primera década del siglo XIX con Napoleón, que después de disolver las tradicionales creó la Universidad Imperial (Chuaqui J., 2002) que como se puede inferir se concentró en una formación más enfocada en lo económico y productivo.
Ante esta pequeña síntesis histórica, volver sobre la pregunta por la misión de la universidad, parece ser la primera acción para la transformación de la educación en la actualidad. El riesgo hoy es reducir la misión universitaria a lo netamente práctico. Si convertimos la educación en un oficio netamente instrumental, perdemos lo que nos hace humanos: la creatividad, la resolución de problemas complejos y el sentido de convivencia.
Hoy estamos ante una sociedad donde los robots, las máquinas, los sistemas de analítica de datos, la IA, hacen que estos procesos operativos se optimicen y sean más ágiles. No obstante, parece que la crisis que afrontamos responde a un posible letargo en el que todo el monopolio de la practicidad y demanda laboral lo patentaba las universidades.
Por ello, nuestra universidad no solo tiene el reto de aportar conocimiento, pedagogía, legitimidad y visión académica, sino de sincronizarse con nuevas tecnologías y plataformas para contribuir con la experiencia de usuario, datos, herramientas. No se trata de elegir entre tradición o innovación, sino de codiseñar el futuro del aprendizaje entre universidad, empresa y sociedad. Un aprendizaje que sea para toda la vida (lifelong learning) y que priorice las habilidades para el desarrollo personal y social es hoy más que nunca necesario.
¿Crees que la Universidad logrará transformarse a tiempo o las empresas terminarán por absorber el monopolio de la educación?
Referencias
Ruegg, W. (1992). A history of the university in Europe, Volume I (Cambrige Univeristy, Ed.).
#EducaciónSuperior #IA #FuturoDelTrabajo #EdTech #Liderazgo #LifelongLearning
